El sacerdote piensa, su mano en la cabeza le recuerda su calidad de payaso, la lengua de fuego derrumba al faraón, atrás el río negro volteo en un giro premeditado,
el bañista se acerca sin titubear, impúdico, camina gigante aplastando los campos, olor amarillo,
me voy.
No comments:
Post a Comment